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2007-10-26 23:07:11
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anonimo
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Lo que realmente considero un misterio, es, el cómo es posible acertar (casi siempre a la primera) con la persona que ha de acompañarnos teóricamente durante nuestra vida. Normalmente nos dejámos llevar por lo que llamamos "hacer tilín", pero ese tilín puede significar hacer "tolón" más adelante. Si nos pasamos la vida intentando conocernos a nosotros mismos, sin llegar la mayoría de veces a conseguirlo, no digamos con un desconocido/a. Por otra parte si no fuera así, es posible que no existieramos ninguno de nosotros. En fin, es complejo, pero creo que en la actualidad está empezando a primar una serie de valores que se anteponen a los tradicionales... y la gente joven se lo piensa dos veces, sino más, para dar un paso complejo y que marcará el resto de nuestra vida y la de los posibles descendientes.
Empezamos una era de cambios profundos en la sociedad y sus costumbres, hay mucho descorazonado/a por ahí, y todos en busca de una explicación. Tratará éste tema Carlos con sus amigo el filósofo y con Paula?. Creo que sí, o por lo menos eso despunta el relato.
2007-10-28 18:09:47
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Plinio
(Karma: 2)
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Y (XI) 4ª
¿Qué tenían en común Enrique, Paula y Carlos para que a pesar de haber vivido en familias e infancias muy distintas algo hiciera que cuando compartían mesa y mantel o caja de cartón piedra y café, surgiera una especie de complicidad no escrita que derivaba a un fin igualitario sobre la visión de la vida en general?. Porque en sus conversaciones poco se hablaba de personalismos o de sueños individuales. Les ocupaba y preocupaba la situación del mundo y sus gentes. Tal vez la renuncia a su propio ego fuese la condición indispensable para ello.
Enrique, huérfano de madre desde los ocho años, de familia media, padre abnegado por sacar a flote a sus dos hijos: Enrique (el mayor) y Raquel. La circunstancia de orfandad, le influyó para profundizar sobre el porqué de la vida y del como era posible que la misma le arrebatara tan tempranamente el cariño y compañía de su madre, a la que no llegó a conocer en profundidad, pero que dejó en él una huella positiva, buen sabor de boca de una mujer cariñosa, algo religiosa a su manera y en la que siempre encontró refugio cuando más la necesitó. Su carácter se forjo a base de curiosidad, apoyo paternal y un ambiente agradable a pesar de las circunstancias acaecidas.
Paula, hija única, de padres acomodados. Criada en la opulencia y en colegios privados religiosos en un Madrid confuso, cosmopolita, y repleto de condiciones para experimentar. Los nuevos tiempos hacían chocar enseñanzas algo rancias con realidades palmarias de una sociedad muy abierta, convulsa, y muy distinta a la que muchos de sus profesores podrían desear y creían seguir disfrutando detrás de los muros de los colegios y conventos creyéndose a salvo de Satán, ya que el hacedor del mal, habitaba fuera de extramuros.
Esa disyuntiva; entre la educación de este tipo de escuela y la realidad de la calle, hicieron que Paula desde muy jovencita, primero, supiese eludir caminos confusos que no por estar de moda eran los correctos, y esa circunstancia le hiciera contrasta el día a día. Por una parte el ejemplo de sus padres (juntos formalmente, pero con agendas diferentes), y la educación contradictoria del colegio por otra, pues su propia idiosincrasia le empujaba a preguntarse continuamente el por qué de diferencias tan abismales en un entorno común como el de una gran ciudad, pero espacios tan diferenciados en los distritos de la misma. No, Paula tenía ideas propias, veía mucha hipocresía. Y aprovechando el que sus padres hacían guerras diferentes, pensando ellos que la escuela religiosa marcaría sus ideales en la niña, ideales y mandamientos por cierto, no puestos en práctica por los mismos. Hizo que Paula, mujer con carácter como hemos dicho
proyectase sus planes perfectamente diseñados para alejarse de ese mundo de papel couche, falso y vacío. Era demasiado para una mente elevada como la suya.
Valiente y decidida, no le costó mucho trabajo convencer a sus padres para empezar a volar por su cuenta. En parte vieron el cielo abierto para desarrollar con plena libertad sus propias agendas personales e intransferibles.
Y Carlitos. Su pequeña historia ya la conocemos
corazón abierto, mente clara. Cuerpo apaleado simbólicamente por la vida, personita infatigable en los estudios, poco arropado en los primeros momentos por unos padres despistados de sí mismos, pero con la pesa a su favor en la balanza de la vida de Rosario, la entrañable Rosario, que hizo de él un hombrecito: libre en pensamientos, formal, educado en buenos sentimientos, y dispuesto como Enrique y Paula a deshacer entuertos. Una cosa era cierta y clara: Los tres se arropaban, se formaban y pusieron en marcha antes de la licenciatura, un proyecto, proyecto que les reportaría la sensación del deber cumplido, de haber plasmado en obra su ideales mas profundos y sinceros
esto llegaría después de no pocos avatares. Indefectiblemente, eran personas con valores en común, pero uno de ellos muy por encima del resto... el hacer el bien.
2007-10-29 17:23:53
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anonimo
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En esa época de juventud siempre entra el hambre de comerse el mundo, de lo fácil que es arreglarlo, todo con buenas intenciones, todos colaborando como una piña... Bonita época.
2007-10-29 18:25:00
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Greta
(Karma: 2)
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Lo diversidad de personalidad de nuestros tres protagonistas les enriquecerá como personas si saben aprender unos de otros.
Vidas muy dispares, compartidas en esa etapa socialmente activa.
Inconformistas buscando respuestas y como ha dicho el anónimo anterior deseosos de cambiar el mundo.
Tienen energia, ilusión, juventud... fabulosa combinacion para conseguir lo que se propongan.
Ahora es el momento, antes de que la vida en si misma se encargue de apaciguar tanto ímpetu.
2007-10-31 23:12:12
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anonimo
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Plinio, no te hagas de rogar, esperamos la nueva entrega, para comprobar como sigue o como termina esta historia que nos engancha.
2007-11-01 09:27:05
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anonimo
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Éso, éso, secundo la moción.
2007-11-01 13:29:11
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anonimo
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Por cierto que fue del espíritu o amigo imaginario que tenia Carlitos al principio de la historia. ???
Ya que estamos en lo noche de las animas podías relatar que fue de el, Plinio.
2007-11-01 23:43:46
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Plinio
(Karma: 2)
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Vivimos rodeados por esas ánimas que dices, unas se muestran y la gran mayoría, o no puede, o no quiere... En la siguiente conversación, Carlos dará a conocer a sus amigos, las experiencias que vivió y que no pudo compartir con sus padres, pero sí con la abuela. Carlos sentía la necesidad de exponer esas sensaciones que formaban parte de su vida, pero que habían permanecido bajo llave... en el más absoluto de los secretos.
Y (XI) 5ª.
En uno de esos fines de semana, en el que ni Enrique, ni Paula ni el propio Carlos habían viajado a sus respectivos nidos; como siempre y a la hora del café, pero ésta vez nocturno (Era sábado, llovía copiosamente y el invierno se hacía ya hueco a las faldas de Sierra Nevada) ya que no invitaba el hacer el recorrido habitual de tascas alrededor de la plaza del Carmen y más bien necesitaban y de hecho invitaba la noche a una tertulia alrededor de su mesita preferida y prefabricada, y al calor de las mantas que cubrían sus espaldas sobre los pijamas ya enfundados en los respectivos cuerpos. El ambiente, (pensó Carlos) era el idóneo para afrontar uno de los temas que siempre fueron tabú en las conversaciones con sus padres, y que de manera imperiosa, necesitaba contrastar con alguien distinto que no fuera su abuela Rosario. Carlos había sido testigo directo de acontecimientos nada comunes y que de forma indeleble marco su niñez y su prepubertad.
C: - ¿Creéis en el más allá? - soltó Carlos a bocajarro a sus contertulios.
P: - He oído algo al respecto, incluso con mis amigas de colegio jugamos a la güija, pero no paso nada. La verdad, creo más bien que es una tontería -, ¿Por qué lo preguntas?. -
E: - Paula, no debemos desdeñar nada. El planteamiento filosófico es muy abierto, y en innumerables escritos de eruditos y en las sagradas escrituras, hay multitud de referencias a otra vida después de ésta. Por tanto, no debemos cerrar puertas. Es tema de debate, al tiempo que es un elemento en donde muchos desalmados hacen verdaderas fortunas con la credulidad de los más incultos. -
C: - Ya no me refiero al más allá como otra dimensión, me refiero incluso, a la posibilidad de que los seres que lo puedan habitar, puedan traspasar una puerta imaginaria para hacerse visibles en nuestro mundo. -
P: - ¿Estás acaso hablando de fantasmas?, por dios Carlos, que estamos en el siglo XXI, ¿también vas a decirme que existen extraterrestres que nos visitan en cruceros intergalácticos, y que nos ven como si esto fuese un zoo? - ¡Vamos Carlos, parece mentira!.
E: - ¿Acaso no somos monos, o descendientes de ellos?, ¿acaso muchas veces no nos comportamos como tal?, venga Paula, deja que Carlos se extienda o nos aclare el porqué nos pregunta eso -
Ésta reacción de Paula, puso a Carlos en guardia, de forma rápida rebobino (Carlos lo último que quería, era que Paula viese en él a un pueblerino ignorante. Empezaba a verla con ojitos de cordero degollado), de forma inmediata replanteó la situación y expuso el tema desde otra perspectiva más intelectual...
2007-11-02 12:22:21
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Plinio
(Karma: 2)
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Viene de la anterior.
C: - Imaginaos que de pronto, por ejemplo a ti Paula; se te presenta una figura humanoide, pero de forma algo difuminada y rodeada de una especie de alo inmenso y luminoso, que esa figura, en vez de causarte miedo, te transmite una sensación de paz, te hace llegar una especie de energía que desconoces, energía vigorizante, tranquilizadora. Que los ojos de esa criatura te traspasa la mente como si te hipnotizara, haciéndote sentir por unos instantes como si estuvieras suspendida en una especie de nube y rodeada por una inmensa luz
Paula interrumpe bruscamente.
P: - Pues pensaría que estoy soñando. Por cierto, lo relatas como si eso te hubiese pasado a ti, ¿acaso insinúas que has tenido experiencias paranormales? -
C: - Pues sinceramente, sí
y no encontraba el modo y la forma de compartirlo con vosotros. El miedo a que me toméis por un insensato, por un paleto que tiene alucinaciones, o simplemente por un mequetrefe del tres al cuarto, me paralizaba
E: -¡Por favor Carlitos!, ¿qué dices?, ¡tú sabes la cantidad de personalidades, sabios, y hasta científicos que han tenido experiencias de este tipo!, cierto es que desconocemos la inmensa masa oculta de personas que no han dicho nada. Esto es como un iceberg, sólo vemos la punta. Piensa sin ir más lejos en San Juan de la Cruz o Teresa de Jesús. Paula, no debes tomarlo a broma por el mero hecho de que no funcionara la güija con tus amigas; que por cierto, es un juego muy peligroso que además está documentado con infinidad de incidentes habidos por jugar con aquello que se desconoce.
P: - Jo Carlos, para nada voy a pensar que estás loco, simplemente es algo que al no experimentarlo en primera persona se te hace algo muy lejano y difícil de creer dado los tiempos que corren. Debo confesaros por otra parte que para mi es un tema fascinante, y que al principio me he hecho la dura pensando lo mismo que Carlos, que de demostrar mi interés, podríais pensar que soy algo pueril.
Había funcionado. La forma de plantear el asunto, y con la inestimable ayuda del siempre reflexivo y abierto Enrique (se notaban sus dos años de ventaja en la universidad). No solo sirvió para abrir la puerta a la necesidad de contrastar experiencias rarillas por parte de Carlos, sino que además despertó el interés de aquella personita que empezaba a enturbiar los sueños de Carlos, y que poco a poco iría transformando la relación deseada de hermandad
en otro tipo de deseos no menos nobles, pero más cercanos a la humanidad carnal.
P: - Jo, se ha hecho tardísimo y mañana quiero madrugar para correr un poco y sentir el aire puro y fresco que nos llega de la sierra, no quiero desaprovechar ni un segundo de los momentos que nos ha tocado compartir a nosotros, al igual que no quiero desaprovechar mi estancia en está querida ciudad repleta de magia y encanto. Carlos, te pido encarecidamente que en la próxima ocasión me des pelos y señales de tus experiencias sobrenaturales, de verdad, estoy entusiasmada y me alegra estar en compañía de gente que me aporta algo más que el que piense lo buena que estoy y lo que podríamos hacer en una escapada a la sierra. ¡Gracias a dios que tengo a mi lado algo más que dos falos en potencia!. Gracias chicos y buenas noches.
El comentario último de Paula, dejó estupefactos a ambos, en el fuero interno de cada uno de ellos, se planteaba una disquisición, por una parte se sentían alagados por la apelación indirecta a sus intelectos, por otra, la sensación de quedarse en eso
en simples intelectos, sin derecho a un futuro uso de otra de las apelaciones realizadas por la guapa Paula. ¡Mujeres!, se dijeron los dos en sus adentros.
2007-11-02 20:59:29
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anonimo
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Has tratado dos temas interesantes.
Lo desconocido que nos espera al otro lado, despues de la muerte.
Y , cuando una amistad empieza a dejar de serlo porque se desea algo mas.
Los sentimientos son incontrolables y cuando aparecen no puedes hacer nada por detenerlos.
¿Serán los suficientemente francos y valientes Carlos y su amigo para enfrentarse a la temperamental Paula? ¿Incluso arriesgaran su amistad por el amor? Me muero de ganas por saber que va a pasar.
2007-11-02 21:06:03
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Lauren
(Karma: 2)
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Muchas amistades se pierden cuando aparece el amor, a veces es mejor dejar las cosas como estan.
Pero es difícil porque al igual que del amor al odio hay un paso, de la amistad al amor hay otro paso, y el roce hace el cariño.
Sobre el tema de los fantasmas, creo que juega un papel importante la imaginacion de las personas, sobre todo si resulta ser muy sensible o con una vida digamos carente de algún afecto.
Este tipo de personas y los niños que se inventan amigos imaginarios suelen tener falta de amor y cariño.
Cuando no lo encontramos en el mundo de los vivos, nuestra cabeza inventa fabulas casi siempre procedentes del mas allá.
Mis felicitaciones Plinio, por esta historia, la he leído de tirón y tienes realmente cualidades de escritor, podrías dedicarte perfectamente a ello.
2007-11-02 23:11:14
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Greta
(Karma: 2)
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Totalmente de acuerdo con los dos comentarios anteriores.
Los fantasmas no son ni mas ni menos un reflejo de nuestros pensamientos y anhelos.
El poder de la mente es grande y todavia inexplorado, no sabemos exactamente hasta donde puede llegar.
Siempre intentamos buscarle una explicacion racional a las cosas que no entendemos, una explicacion que nos resulte facil de entender, por eso acudimos en socorridas ocasiones a los fantasmas para justificar una imaginacion que no controlamos.
La amistad de este trio de amigos, se pone interesante, se avecinan conflictos y tengo curiosidad por ver como los resuelven.
Un convivencia de a tres cuando el amor hace su aparición me imagino debe ser muy complicada.
Plinio tienes una tarea difícil para transcribir el desenlace de esta nueva etapa de Carlitos.
La amistad y el amor no tienen porque estar reñidos cuando los sentimientos son compartidos.
2007-11-07 15:56:15
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anonimo
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¿Que pasa Plinio? entro cada dia con la esperanza de encontrarme algo nuevo y ver como sigue la historia de Carlos.
Es un foro interesante con el que nos podemos identificar todos, en un momento o en otro de nuestras vidas y merece mas apoyo para que continúe.
2007-11-07 18:15:14
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anonimo
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Yo también miro cada vez que entro, a diario, y me encanta encontrar algo nuevo aquí, comentario o relato. Espero que no te desanimes ni que te falle la inspiración, ahora está la cosa la mar de interesante y no quisiera que quedara en el olvido, aunque doy por sentado que no es tarea fácil, así que... ánimo, que esperamos, dános material y nosotros seguiremos atentos.
2007-11-07 19:44:04
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Plinio
(Karma: 2)
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Todos queremos mejorar, si deseas hacer algún comentario o idea sobre los textos, escríbeme a: plinio_carlitos@hotmail.com
Y (XII)
LA ESCAPADA
La amistad entre Paula, Enrique y Carlos se iba enraizando poco a poco. En la universidad ya les llamaban Los tres mosqueteros, sólo que en el último mes la familia había crecido, entro a formar parte una Dartañana. Sí amigos. Enrique que le llevaba ventaja a Carlos en el Campus por edad y conocimientos del mundillo universitario. Había afianzando una amistad femenina que pasó de ser compañera esporádica de estudios en la biblioteca de la facultad, a seguir siendo compañera de estudios en el libro particular de Enrique, cambiando la biblioteca, por su habitación del pisito compartido. Ni que decir tiene, que por una parte Carlos veía alejarse a un posible enemigo para sus iniciales pretensiones con respecto a Paula, y ésta misma, en su fuero interno recelaba de que un posible opositor a Carlitos que pudiese presentar batalla, dejase de serlo, pues como todos sabemos, una disputa intestina entre hombres, revaloriza en muchos puntos la figura de la mujer objeto de la posible rivalidad.
Marta, que así se llama el amor de Enrique, al igual que Paula, forma parte de esa generación vigorizada y moderna, abierta, y como suele ser normal, era la antítesis de Enrique, menos profunda pero no por ello menos inteligente, era hermosa y muy informal en el vestir en contraposición a Paula que proviene de un ambiente algo más pijo, pero solo en las formas.
En uno de esos fines de semana compartidos, Marta incito al grupo a que moviesen el culo y que se animasen a realizar una escapada a su tierra: Málaga. Estaba relativamente cerca y tenía muchas cosas por descubrir, dicho sea de paso como toda andalucia.
M: - ¡Pero bueno!, ¿qué problema hay?, estamos a escasos ochenta Km., y tenemos dos rutas para elegir, o bien por Loja, o bien por la costa a través de las Alpujarras. Sosos, que sois unos sosos. Imaginad el tapear por la calle Larios y alrededores, tomar un vermut en casa El Guardía, pasear por la alameda y visitar el Parador y el museo Picasso, y el domingo, comemos en La Carihuela que está en Torremolinos, y ya por la noche, tomamos unas copillas en el puerto de Benalmádena y hacemos noche allí, que en estás fechas los hoteles son baratillos. ¡Vamos niño, convence a Paula y Carlitos!.
Carlos de golpe, se sonrojó. De repente le vino a la mente, el que Enrique y Marta eran pareja de hecho, pero él y Paula, no habían pasado de cruzar miradas, (¡vaya miradas!) pero solo eso, unas miraditas algo cómplices y algún rocecito al coincidir sus manos en la manivela de una puerta, o un tropezón que otro por entrar antes en el cuarto de baño. Carlos no sabía en donde meterse. Pero como casi siempre, fue Paula la que intercedió y echo el quite al asunto.
P: - ¡De acuerdo!, Marta tú y yo compartiremos habitación, porque viendo a Carlos que parece un semáforo incandescente, creo que sería incapaz de dar un paso hacia delante. Lo siento Enrique, haréis manitas, cuando Carlos y yo paseemos por la playa, os daremos tiempo para recuperaros no os preocupéis. ¿A qué sí, Carlos?.
Vaya, vaya, lo que le faltaba a Carlos. Carente de cintura, sin haber tenido siquiera tiempo a reaccionar, se encontraba más cohibido que un sacerdote en la Meca.
C: - Yo, yo, por mi, está bien, si Paula está de acuerdo, es que claro, ir solo como escopeta, pero en fin, vale, de acuerdo
pero ¿Cuánto puede costarnos la broma?, es que ando algo flojo de dinero.
P: - ¡Pero, bueno Carlos!, para qué están las amigas, a mis padres otra cosa no, pero dinero, tranquilo, se moderno, compartiré mi paga contigo. ¿O acaso te sentirás ofendido?.
No había forma, Paula le ganaba al apocado (en esos momentos) de Carlos, todas las manos, pasaba por encima como un ciclón, por supuesto con buena intención, pero a Carlitos, todavía le hacían falta unos cuantos hervores, que sin duda, entre Paula y ahora con el refuerzo de Marta, se los darían en dos y tocar
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