Otra concejala campista renuncia a sus competencias municipales
Virtudes Amorós (a la izquierda de la imagen) abandona sus delegaciones y se suma a otros cuatro afines al jefe del Consell mientras la mediación de la dirección regional no contribuye a calmar los ánimos
La concejala del PP Virtudes Amorós presentó en la mañana de ayer su renuncia a las delegaciones de Agricultura, Aguas e Igualdad, haciendo efectivo el anuncio de que se solidarizaría con sus compañeros, a los que la alcaldesa de Villena les había retirado en días pasados sus delegaciones. Esta edil considera que mientras no se restituyan a los tres ediles campistas las competencias que tenían, ella mantendrá esta postura. Como dato anecdótico, Virtudes Amorós, como concejal de Igualdad, convocó la pasada semana la realización del acto de firma del pacto social contra la violencia de género. Al desatarse la tormenta en el PP, procedió a retirar la convocatoria, y ayer la propia alcaldesa decidía que dicha firma se llevara a cabo en un acto público, sin la presencia de la concejala de área.
La crisis del gobierno del Partido Popular en Villena sigue sin solucionarse, y las declaraciones realizadas ayer por Ricardo Costa, secretario general del PP-CV, no han servido, de momento, para que las revueltas aguas vuelvan a su cauce.
Los concejales campistas no se consideran desautorizados por la dirección regional tras las afirmaciones de Ricardo Costa, quién solicitó a la alcaldesa que se volviera a la situación anterior al inicio del conflicto.
Todo indica que Celia Lledó querría que muevan ficha en primer lugar los concejales campistas, que le pidan perdón, o aprueben los presupuestos municipales antes de que les devuelva las delegaciones, aunque esta cuestión fue negada ayer por el gabinete de prensa municipal. Los concejales enfrentados a la alcaldesa no están dispuestos a tomar ninguna iniciativa en tal sentido, ya que consideran que la dirección regional del Partido Popular no ha dado ningún aval en blanco a Celia Lledó, ya que le piden que vuelva a la situación que existía antes de que comenzara el conflicto por la elección de presidente provincial.
Ello conllevaría la readmisión de los concejales expulsados de la junta de Gobierno, participar con voz y voto en las tareas municipales, y que les sean devuelvan las delegaciones.
La situación es muy compleja, considerándose muy difícil, después de lo que se han dicho entre ellos, que Celia Lledó vuelva a confiar en los concejales campistas, o que este grupo de cinco ediles ponga de nuevo su confianza en la alcaldesa.
Desde la oposición, el grupo de los Verdes reiteraba ayer que esta situación está influyendo gravemente en la gobernabilidad de la ciudad, "no vemos ningún tipo de acción por parte de la autoridad local para intentar poner soluciones a este conflicto, sino que se ha dejado que se convierta en una verdadera batalla campal ante los ojos atónitos de los ciudadanos".
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